El secreto del color turquesa
El extraordinario color azul turquesa de estas cascadas no es casualidad — se debe a un proceso químico natural llamado travertinización. El agua del río Tulijá arrastra altas concentraciones de carbonato de calcio y magnesio desde las montañas calizas. Al caer por las cascadas y oxigenarse, estos minerales se depositan formando terrazas de travertino blanco que, combinadas con la profundidad del agua y la refracción solar, crean ese azul turquesa intenso que ha hecho famoso al sitio.
El sistema tiene más de 500 cascadas escalonadas a lo largo de 7 kilómetros, con caídas que van desde 1 metro hasta 25 metros de altura. Las piscinas naturales entre cascadas son perfectas para nadar — el agua mantiene una temperatura agradable de 22-25°C todo el año. Sin embargo, el color turquesa solo es visible en temporada seca (noviembre a mayo); durante las lluvias, el río sube y el agua se torna café por los sedimentos.